Concepto Mulligan

El Concepto Mulligan fue desarrollado por el fisioterapeuta neozelandés Brian Mulligan a comienzos de los años 70. Su idea fue la combinación de la aplicación de una técnica manual realizada por el fisioterapeuta unido a un movimiento fisiológico activo realizado por el paciente.

El tratamiento de fisioterapia de las disfunciones músculo-esqueléticas ha ido progresando desde su origen, como gimnasia correctiva para movilización fisiológica pasiva y movilización accesoria.

Se basa en principios teóricos de anatomía, fisiopatología, biomecánica y neurofisiología. Dando mayor importancia a la presentación clínica y la valoración fisioterapéutica del paciente.

Las técnicas de tratamiento son denominadas «movilizaciones con movimiento» (MWM) en las extremidades y «deslizamientos apofisiarios naturales sostenidos» (SNAGs) en la columna vertebral.

Estas técnicas se basan en que en una gran parte de las disfunciones neuro-músculo-esqueléticas existe una alteración en la alineación articular. Mulligan denomina a esto como un fallo posicional.

Objetivo del Concepto Mulligan

El objetivo de la técnica será la corrección del fallo mediante la aplicación firme y mantenida de una fuerza externa. Normalmente en forma de un deslizamiento (traslación o rotación), sobre un parte corporal móvil. Con el fin de mejorar el movimiento accesorio para que el paciente tenga un buen movimiento fisiológico. Sin dolor y con total amplitud de movimiento.

Mulligan estableció unas reglas básicas necesarias para aplicar de forma correcta su técnica. No debe existir dolor durante el tratamiento y la mejoría debe ser instantánea. Los efectos se deben prolongar en el tiempo y deben ser duraderos. El paciente colabora durante el tratamiento realizando el movimiento activo de forma lenta. Mientras el fisioterapeuta mantiene la dirección, la fuerza y una comunicación constante con el paciente.

El Concepto Mulligan es una herramienta complementaria a todos los procedimientos de fisioterapia manual. Puede ayudar a pacientes que presenten cualquier proceso doloroso articular. Alteraciones estructurales con limitación de movilidad, fallos posicionales asociados a procesos dolorosos o de limitación de movilidad articular, así como cualquier actividad de la vida diaria que resulte dolorosa o limitante para el paciente.